Comprar un vehículo usado con seguridad comienza antes de verlo en persona. Solicita la información básica: procedencia, kilometraje, historial de mantenimiento y cualquier reparación relevante.
Durante la visita, compara el número de chasis con la documentación, revisa el estado general y pide una inspección técnica independiente cuando sea necesario.
La prueba de manejo debe incluir ciudad, una vía rápida y maniobras a baja velocidad. Escucha ruidos, verifica las alertas del tablero y confirma el funcionamiento de todos los sistemas.
Finalmente, deja por escrito el precio, lo que incluye la entrega y cualquier garantía acordada. La claridad protege a ambas partes.